Romance de verano

En la playa, la montaña o el aeropuerto, los romances de vacaciones resultan siempre inolvidables. Algunos son producto de la casualidad, pero hay otros que se materializan gracias la disposición de quien sonríe o mira en el momento exacto.


En estas cosas de verano tal vez sea la libertad, el hecho de que nadie te conoce y que no tienes preocupaciones por las responsabilidades diarias, contribuyen a que estos encuentros amorosos sucedan. Cada quien juega el papel que desea jugar, sin inhibiciones. Lo que sí suele haber es la voluntad de vivir algo diferente. Según el sexólogo Fernando Torres, más de la mitad de las oportunidades para iniciar un romance son propiciadas por las mujeres.

Como son casos que no se repiten todos los días ni en las condiciones normales, el rato que dura es casi perfecto. Quienes han tenido algún romance durante las vacaciones suelen definir la experiencia como una aventura que les dejó una huella imborrable. Muchas lo recuerdan con humor, otras con nostalgia. Lo cierto es que los amores de verano son experiencias que han vivido muchas mujeres: solteras, jóvenes, mayores y hasta casadas con hijos.

Un amor de verano

Estos amores son uno de los tantos tipos de relaciones que hay con resultados igualmente impredecibles. Cualquier cosa puede pasar, desde ser un divertido recuerdo que se quedó “en aquel lugar” hasta convertirse en una relación para toda la vida. Por eso los expertos insisten en estas dos recomendaciones: no mentir, porque si el asunto se alarga todo se descubre, e ir con cautela, para regresar con un buen recuerdo y no con despecho.

Así que en estas vacaciones prepárate para lo que venga siempre con inteligencia. Hay que darse la oportunidad de vivir experiencias que no le suceden a todo el mundo. La clave está en disfrutar todos los aspectos de la vida, ya sean momentos fugaces o cosas que perduren en ti.

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