Los diferentes escotes de vestidos

Además de resaltar tus curvas, debes considerar qué tan largo es tu cuello y el ancho de tu espalda para el ajuste perfecto


Túnicas, ni vestidos ni camisas

¿Cuántas veces has estado en el probador y hay “algo” que no te convence del vestido que tienes puesto? Sin importar si es un diseño a la medida o uno que está en vitrina, existe un elemento clave que va más allá del color o la tela: el escote. Hoy nos centramos en los frontales, así que toma nota:

En “V”. Es uno de los clásicos en la confección, que puede ser recatado o muy pronunciado. Una de sus ventajas es que estilizará tu silueta, al alargar la línea del cuello; pero también puede jugar en tu contra si tiene mucho pecho.

escote-en V

Strapless. Se traduce literalmente como “sin tirantes”, aunque también es conocido como “Palabra de honor”. Es uno de los cortes favoritos de las novias por su elegancia y la sencillez de sus líneas. Para un look de princesa, elige un vestido con falda vaporosa desde las caderas.

Halter. Ideal para las mujeres deportistas que quieran lucir sus brazos tonificados. Los tops y vestidos “Halter” se amarran al cuello y tienen una línea casi triangular. Los bordados y apliques de encaje añaden textura o brillo según el caso.

Escotes-halter

Guía de estilo: tipos de mangas

Redondo. Otro de los escotes tradicionales. Éste se adapta a vestidos y camisetas, pero no son los más recomendados si tienes un gran busto o el talle corto, pues tienden a comprimir la figura, más si son textiles estampados.

Corazón. Romántico y femenino, es uno de los escotes preferidos para los trajes de noche. Las líneas que imitan al corazón son, a la vez, modernas y sexy. Además son versátiles, ya que los puedes combinar con chales o usar una capa semi-transparente.

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Asimétrico. Uno de los más vistos en las alfombras rojas. Al descubrir parte de los hombros, crea un efecto interesante que incluso puede disimilar algunos kilitos extras.

Imagen destacada: iStock

 

 

 

 

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