Quiero que mi hijo coma vegetales

Seguramente en más de una ocasión se te habrá escapado el sueño al pensar en cómo incorporar a la alimentación de tu hijo más vegetales. Y es que sí. Los vegetales sí son necesarios para el desarrollo de los niños. Sus beneficios son muchos, aportan vitaminas y nutrientes, ayudan a mantenerlos saludables y la vida es mucho más sencilla cuando un niño come de todo.


No se trata de una fórmula mágica ni de buena suerte, sino de instaurar hábitos y tener mucha paciencia.

Primeros pasos

El pediatra debe indicarte cuándo es el momento apropiado para proporcionarle a tu bebé otros alimentos distintos a la leche materna. Cuando llegue el día no enloquezcas. Si le das todo a la vez, no sabrás qué alimentos le caen bien o si es alérgico a alguno de ellos. Debes probar con uno a la vez, esperando por lo menos tres días antes de introducir un nuevo alimento. Eso resultará beneficioso para determinar qué le gusta y qué le sienta bien. Prepara sopas o jugos sin sal ni azúcar.

Ya cuando esté mayor, tienes libertad para ser un poco más creativa: combinar dos o tres alimentos en una crema o papilla, le aportará a tu hijo una gran cantidad de sensaciones visuales y gustativas sorprendentes.

“Mamá, no quiero eso verde”

Una vez que los niños llegan a diferenciar los dulces y las papas fritas de “las cosas verdes”, se pone complicada la situación, así que extiende en el tiempo lo más que puedas el momento de darle ese tipo de comidas.

Llama su atención con colores y formas divertidas. Compra cortadores de galletas para que cortes los vegetales, verduras y frutas de una manera más atractiva.

Sirve platos bonitos. Combina colores, prepara caritas graciosas con distintos ingredientes y déjalo que disfrute con sus propias manos.

Inventa historias y cuentos que involucren vegetales y verduras. Permite que los toque y se familiarice con ellos.

No uses la lonchera como un medio de experimentación. Si le mandas un alimento nuevo y este no le gusta, no comerá y quedará con hambre toda la mañana.

niña con vegetales

Para grandes y chiquitos

Hay clásicos que no fallan jamás. Sin importar la edad del niño, siempre resultará nutritivo que coma sopas y cremas. Incorpora en la sopa de vegetales ingredientes que le gusten y le resulten familiares: pasticas de figuras, rueditas de salchichas o pedacitos de queso. Las cremas de zanahoria, auyama y papas son infalibles.

Combina los vegetales con alimentos que le gusten mucho. Si la pasta es su comida favorita, mezcla en la salsa vegetales como calabacín, cebolla o brócoli.

Aprovecha la cálida tradición de las arepas para incluir vegetales en la dieta. Agrega a la masa de siempre media zanahoria rallada, cocínalas y rellénalas con los ingredientes predilectos del niño. Las arepitas quedarán con unas chispas de color irresistibles. También puedes experimentar con remolacha y espinaca. Te prometemos que tu hijo no sentirá ningún sabor extraño y tú quedarás tranquila.

Involucrarlo en la preparación de la comida lo acerca desde otro ángulo a los vegetales. La idea es que sienta que son algo cotidiano en la cocina. Pídele que te ayude a preparar rellenos de queso con verduras o vegetales coloridos cortados muy finamente para omelettes y sandwiches. Las mini brochetas también resultan atractivas, así como también es siempre fabuloso adornar una pizza casera. Mientras más diversión, más posibilidades de éxito tendrás.

Por último, no lo obligues a comer. La hora de la comida debe ser placentera y tranquila. Invítalo a probar, insiste con gentileza y negocia con él. Por ejemplo, puedes decirle “si pruebas y no te gusta, te prometo que no te doy más” y claro, debes cumplir con tu palabra. No te desanimes, poco a poco se irá dando cuenta de que no pasa nada si prueba y tu satisfacción lo hará sentir más tranquilo.

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