Pubertad… El momento del cambio

Muchas veces pienso… “ya en el año 2014 ¿y aún sentimos pena o tabú de algún tema que involucre hablar con nuestros hijos?” ¡Si! Y aunque vivimos en un mundo tan sexual, donde hay mensajes por todos lados (internet, radio, TV, comiquitas, música) nuestros hijos no reciben mucha información útil al respecto. Los medios de comunicación, no distinguen la edad de su público y como padres debemos ejercer el papel de filtro de las informaciones para nuestros hijos y tener un canal abierto de comunicación con ellos para orientarlos cuando sea necesario.


Recuerdo que cuando mi hijo Fabio tenia 7 añitos tuvimos una conversación interesante sobre sexualidad y ahora, con tan sólo 10 años, llegó el turno de hablar sobre la pubertad. Es el tema que está “in” entre sus amigos y primitos, pues unos más grandecitos que él ya están en pleno desarrollo y las conversaciones entre ellos van y vienen.

Si bien no existe una edad ideal en la que se debamos tener “la conversación” sobre la pubertad con nuestros hijos, es recomendable charlar constantemente y mejor aún si iniciamos la conversa antes de que comiencen a aparecer las señales de la pubertad. Si ellos saben lo que les sucederá, les resultará más fácil enfrentar los cambios que presentarán, adaptando la información que se les da a su edad y capacidad de comprensión.

La edad promedio de la pubertad es entre los 8 y 13 años de edad en las niñas, y entre los 9 y 15 años en los varones. Algunos comienzan antes o después de esas edades. Una de las primeras señales de pubertad es el crecimiento de vello donde no había anteriormente. Desde que mi hijo tiene 8 años utiliza desodorante, recuerdo que fuimos al pediatra alarmados porque Fabio empezaba a tener mal olor en sus axilas luego de sudar y notamos como le había crecido vello. La doctora nos aclaró que era normal y parte del inicio del desarrollo por lo que nos recomendó el uso de un desodorante neutro. Sabemos que todos estos cambios son normales por lo que hay que aclarárselos desde un principio para que no se sientan inseguros. El acné, los cambios de humor, los cambios hormonales, todo ello forma parte del crecimiento y todos pasamos por ahí, aunque no al mismo ritmo. Todos nos diferenciamos de los demás; por lo tanto no todos nos desarrollamos de la misma manera.

Con las niñas es trascendental que hablemos sobre la menstruación antes de que tengan el período pues es un momento crucial en su vida ya que marca el momento en que se comienzan a convertir en mujeres. Es importante darle a la menstruación un significado positivo y natural. La mayoría tienen su primer período a los 12 ó 13 años y aunque a algunas les viene a los 8 y otras no lo tienen hasta los 17.

La idea es proporcionarles a nuestros hijos el mensaje correcto, para que ellos luego puedan reconocer cualquier información equivocada o tergiversada. Es primordial que nuestros hijos comprendan qué es lo que sucede en ambos sexos, pues les hace respetarse mutuamente y también los ayuda a comprender el mecanismo de la reproducción humana. Como padres, somos la mejor fuente de información correcta para nuestros hijos, así que tenemos el deber de informarnos para poder formarlos con una base solida y gratificante.

¿Qué esperar en los cambios físicos?

  • Niñas. La pubertad empieza entre los 10 y 14 años de edad. Durante este período, sus cuerpos experimentan cambios importantes: el crecimiento de los senos, el vello corporal, el ensanchamiento de las caderas, la acumulación de grasa alrededor de los senos, los muslos y las caderas, y el inicio de la menstruación.
  • Varones. La pubertad empieza entre los 12 y los 16 años. Al igual que las niñas, los varones crecen y cambian de muchas maneras. También tienen un período de crecimiento rápido, desarrollan vello corporal, la voz se les vuelve más grave, aumenta el tamaño de los testículos y el pene y comienzan a producir esperma.

¿Qué esperar en los cambios de conducta?

  • Niñas. El cambio hormonal puede provocar que tu hija esté más temperamental (irritabilidad, tristeza o sensibilidad emocional), duerma más y esté preocupada por la sexualidad.
  • Varones. La hormona testosterona empieza a producirse y puede llevar a cambios en la conducta: aumento de la agresividad, torpezas como chocar contra las cosas mientras se adapta a su cuerpo más grande, dormir mucho, preocuparse por la sexualidad.

Si sientes pena o temor de hablar sobre el tema, nunca está demás documentarse antes de tener la charla y solicitar consejo al médico de familia sobre cómo hablar con tus hijos. La clave de todo es la comunicación. Si no escuchamos a nuestros hijos, no nos enteraremos de lo que hacen, de lo que piensan y de lo que sienten, y así, es imposible educar.

Fabiola Borges una periodista venezolana que vive en Panamá. Sus intereses se orientan hacia los temas familiares y los desarrolla en su blog Mommy Bitácora. @Fabiborges

 

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