La versatilidad de los floreros de colores

Individuales o en grupo, los floreros de colores aportan un toque fresco y moderno a cualquier ambiente


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Una cocina pequeña; una oficina de paredes blancas; una terraza con vista a la ciudad. Todos son espacios en los que nunca está de más colocar hermosos jarrones con flores o ramas naturales para crear una atmósfera cálida y hogareña.

Como accesorios, los floreros de colores los puedes utilizar de muchas maneras diferentes. A continuación, algunas sugerencias.

De uno en uno. Esta es la opción más básica que solo requiere una sola pieza. Si el modelo es de líneas alargadas o redondeadas, lo puedes situar es un estante de la biblioteca -a modo de apoya libros- o al lado de una lámpara. También, combinarlo con una flor -no un bouquet- para esa mesa esquinera, cómoda o repisa del baño que notas “vacía”.

decoist.com / Jonathan Adler
decoist.com / Jonathan Adler

¿Sin flores? Sí, puedes usar floreros y no llenarlos de ramos, especialmente para las áreas verdes y abiertas. Pueden limitar una huerta de hierbas aromáticas, tus rosales favoritos o ser un punto focal en la decoración.

En serie. Estos objetos son excelentes para crear composiciones divertidas, sobre todo si tienen diseños de líneas, puntos y hasta motivos retro. Si son unicolores, pueden incluso hacer las veces de una escultura rústica.

Centros de mesa. Si tienes algún evento familiar o reunión de amigas y no tienes mucho tiempo, rescata tus floreros de colores y úsalos como pieza central en la mesa. Dependiendo del tamaño de las mesas, juega con uno, dos y hasta tres jarrones. Cintas, borlas y acentos vintage serán tus mejores aliados.

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Imagen destacada: iStock.com

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