Té de jengibre: conoce sus increíbles beneficios

té de jengibre
tea with ginger, lemon and thyme on old wooden background

Su distintivo aroma y sabor picante lo han convertido en una de las especias favoritas en la cocina asiática; pero es mucho más que un condimento. Luego de cultivarse, las raíces se convierten en ingredientes de cócteles, repostería tradicional y, aunque no lo creas, de infusiones para mantenerse en la línea. Continúa leyendo y descubre los beneficios del té de jengibre.


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En la antigüedad se creía que era un afrodisíaco, aunque con el tiempo se fueron diferenciando sus propiedades medicinales y nutritivas. Por ejemplo, actúa contras las náuseas, los cólicos y una serie bastante amplia de afecciones respiratorias. Lo mejor de esta planta es que se consigue con facilidad, ya sea fresca o en polvo, y siempre es bueno tenerla en la alacena.

Té de jengibre y sus beneficios

¿Quieres bajar esos kilitos que te atormentan cada vez que te miras al espejo? ¿O solo estás buscando opciones para un detox casero y natural? Pues lo único que necesitarás será agua, un poco de miel, limón y, por supuesto, un poco del ingrediente estrella.

Digestivo

Al estimular la salivación, se activan las enzimas digestivas y la circulación en toda el área abdominal; y esto facilita el tránsito intestinal. Una de las consecuencias inmediatas es que sufrirás menos gases, al tiempo que bajará la inflamación de tu vientre en solo unos días.

Niveles de azúcar

Otro de los beneficios de consumir té de jengibre es la regulación del azúcar en la sangre. Por tanto, además de controlar la glucosa, te mantiene alerta por largos períodos de tiempo.

Metabolismo

El té de jengibre no solo es diurético, también es un gran quemador de grasa. Así bien, si estás estancada en tu dieta, o quieres estilizar tu figura, no dejes de tomar una taza cada mañana en ayunas. Verás que te saciarás más rápido, mientras tu hígado e intestinos se depuran.

Rallado o en trozos

Preparar una infusión es muy simple. Después de pelar y cortar finamente un cuadrito de la raíz, viértela en el agua hirviendo. Espera unos minutos hasta que cambie de color –será un rico ton dorado con vetas naranjas–. Cuélalo y listo.

Imágenes: Archivo

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