¡Qué tormento es que nuestro hijo no coma!

Lo peor, no es que no coma, eso todo lo sentimos: desde la angustia por la desnutrición, hasta el corazón que se nos arruga porque no le gusta lo que le damos; que más que comida, es el amor a través de ella, creo que esto último es lo que pocas veces se aborda y es quizá, nuestra piedra de tranca más importante para avanzar pues ahí nos comenzamos a enrollar, sin razón.


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Si escudriñamos en lo más elemental del acto de comer de nuestos hijos, rara vez tiene que ver con que quieran o no nuestro amor y más bien, nos encontramos con que nadie nace aprendido y nadie conoce sabores al nacer, los vamos incorporando poco a poco. Al nacer, no estamos listos, ni necesitamos toda la gama de sabores y texturas que hay, y pasados los 6 primeros meses de vida podemos comenzar, respetuosamente y determinafamente, a introducir sabores distintos a los de la leche materna o los de la leche del biberón!

Los bebés y los niños tienen un paladar virgen, todo brinca en su boca y escupir no es no gusta, es: ¡Ya va!, ¡Esto es nuevo y no lo conozco!, es un no conozco más grande, más fuerte y más potente que el primer día de colegio después del kinder, o mudarse de país o ciudad!

Con lo que comento solo busco que puedan comprender, pues por no comprender comenzamos a hacernos ideas de que no le gusta los sabores o las texturas y comenzamos a esconder los alimentos dentro de otros! Y así sí desarrollamos problemas reales de no querer comer, comenzamos a desarrollar un paladar que se siente mas seguro con una gama reducida de sabores, luego una lucha de poder y ahi sí tenemos razón en decir mi hijo no le gusta comer…. cuando este último es el caso, nos toca despertar el deseo por el alimento y eso no lo hacemos dándoselo, sino disfrutándolo nosotros mismos, llevándolo a comprar frutas y verduras, pidiéndole ayuda para cocinar!

Entoces, lo que generalmente parece un no me gusta, es generalmente: no conozco y cuando digan no conozco, conectense con alguna situación novedosa que los paralice o eviten y entonces, será más fácil acompañar a sus hijos a conocer, entrar en confianza con sabores que vallan desde lo más parecido al sabor de la leche materna, o a los sabores conocidos a lo menos parecido, como en degrade.

Y comprendamos que no sólo es el alimento, sino que comer implica comenzar a conocer incluso rituales nuevos, sentarse, cubiertos, platos, horarios… y más texturas. Es por ello que debemos recordar siempre que hay un gran no conozco que acompañar a conocer, con espíritu de aventura, de ilusión y confianza por parte de nosotros.

Que debemos hacer, lo primero, es el hábito, horario, sentarse, y cubiertos a la medida de la edad de la criatura, alimentos que vallan de menos a más desde el sabor de la leche materna, por ejemplo, los quesos pueden resultar muy agradables para los pequeños. Y usar aquellos sabores y texturas que universalmente gustan como el del cambur o banano y de ahí poco a poco introduce algo que sea nuevo.

Principalmente debemos quitarnos, el mi hijo no me come, no le gusta lo que le doy! Y cualquier prejucio que tengamos ante ofrecerle algun nuevo alimento, somos los vendedores del sabor y como buenos vendedores debemos confiar en nuestro producto. Como adultos hemos olvidado nuestro proceso de aprendizaje, pero es un proceso de aprendizaje que requiere de hábito, constancia, paciencia, perseverancia y conocimiento.

No den de comer a un pequeño si ustedes mismos tienen hambre o están muy apurados, si es un día o momento de apuro, tengan lo presente a la hora de elegir la comida del momento, con lo nuevo debemos estar ahí para acompañar a conocer y a disfrutar!. Apoyense en tías, abuelos o personas amigas que quieran enseñar a comer y que ya hayan tenido hijos porque como padres pisamos un terreno desconocido y también nos viene bien que nos acompañen o enseñen cosas nuevas!

Les dejo con una receta para mayores de un año, debido a que tiene clara de huevo, pero si tu bebitó ha comido torta o galletas, posiblemente puedas darle a probar de estas deliciosas panquecas de cambur! Si tienes alguna duda consulta con tu pediatra!

Panquecas de Cambur y Avena

Ingredientes:

  • 2 cambures
  • 6 claras de huevo
  • 8 cucharadas de avena en hojuelas
  • Edulcorante o el endulzante de tu preferencia (4 bolitas de stevia o 3 de splenda)
  • Una pizca Canela, opcional
  • Una pizca de nuez moscada, opcional y solo si se le agrega canela

Preparación:
En una licuadora colocar el cambur en trozos, la avena, las claras de huevo, el endulzante y especias, licuar hasta que tome consistencia de papilla. Si queda muy líquida se le puede agregar más cambur o avena, si esta muy espesa, se le puede agregar otra clara de huevo.

Llevar a la satén antiadherente, previamente engrasada con mantequilla o aceite vegetal, fuego muy lento y usar tapa, darle la vuelta cuando este suficientemente firme, y cuando haga costra por el segundo lado retirar del fuego. Servir y acompañar con sirope, mermelada, miel o azúcar pulverizada.

Imagen: iStock

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