Soportar la competencia

Hace años recibí una llamada telefónica que, pese al tiempo transcurrido, aún recuerdo, porque significó para mí una gran lección. Un día me llamó una colega a quien no conocía personalmente –aunque había oído hablar bastante de ella y muy bien–. Su llamada obedeció a que una de sus alumnas, por imposición del tráfico, decidió comenzar su práctica de yoga conmigo. En nuestra charla comenzamos a intercambiar información sobre la manera como transmitíamos nuestra enseñanza, teníamos puntos en común y otros no tenían nada que ver.


A medida que intercambiábamos datos crecía en mí una sensación de incomodidad que no supe muy bien a qué obedecía. Sólo recuerdo que mientras la escuchaba el auricular se iba poniendo cada vez más gigante y yo cada vez más encogida. Al colgar me quedó un malestar que me persiguió por varios días. Sentía que me carcomía la duda, la competencia, el complejo de inferioridad, el temor y que todo eso horadaba la confianza que siempre he sentido por cómo aprendí y transmito mi conocimiento.

Resolví revisar porqué una conversación podía removerme los demonios y llegué a una conclusión: “Confía en tu propio camino”. Es verdad, me dije, no me avala ningún postgrado de universidad extranjera, tampoco puedo decir que aprendí directamente de un gurú del yoga, mis grupos son pequeños y el lugar donde enseño es sencillo. Aquí lo que ha habido es investigación personal, entrega, fe en lo aprendido a través de la práctica y honestidad hacia los que se acercan a mí.

A partir de este episodio la tranquilidad me acompaña. Vivimos en un mundo tan competitivo que se ha vuelto descarnado. Usamos para validarnos ante los demás parámetros colectivos que no determinan necesariamente el aval profesional ni personal que poseemos.

 Necesitamos aprender que:

* Cada quien está donde le corresponde por sus propios méritos y tiempo dedicado.

* Tolerar la competencia sin sentirnos amenazadas es aceptar que hay un lugar para todos y que cada quien tiene cosas que ofrecer.

* Lo que el otro exhibe no nos lo está quitando a nosotras. Se lo merece porque se lo ha ganado con su esfuerzo. Construyamos nuestro éxito.

* La envidia nos paraliza, sólo expone nuestras carencias.

* Podemos destacar en el propio nicho desarrollando las cualidades personales con responsabilidad, tesón, convicción y amor por lo que hacemos.

 

Comments

comments

Escrito por
Más de Silvia Mago

La palabra empeñada

¿Por qué no la cumplimos?
Leer más