Herramientas para la ansiedad en la crisis venezolana actual

afrontar la crisis venezolana
Sick young woman is working from home

Vivo en un país que de la noche a la mañana dejó de ser el país en el que nací. Era una tierra generosa en la que mis abuelos emigrantes fundaron con esperanza su familia, y sin pensarlo dos veces se hicieron venezolanos; una tierra sabrosa y próspera.


Estar cerca de mis abuelos mientras crecía me contagió del agradecimiento y la esperanza que esta tierra les devolvió después de padecer la Segunda Guerra Mundial; y con ello, cultivaron en mí el deseo de retribuir, de proveer bienestar a las personas. Esto me llevó a ser psicóloga y hoy escribir este artículo con el deseo de aportar herramientas básicas que ayuden  a las personas a procesar emocionalmente las experiencias y la crisis venezolana que nos ha tocado vivir en las últimas semanas.

Herramientas para la ansiedad en la crisis venezolana actual

No quiero extenderme en la descripción de lo que ocurre, porque los que aquí vivimos, lo vivimos. Podemos resumir diciendo que es una realidad que puede resultar arrolladora, elevando notablemente nuestros niveles de exigencia, llenándonos de angustia o lo que muchos llaman estrés y depresión.

La ansiedad surge del hecho de que lo que sucede es más grande de lo que logramos manejar normalmente; sobrepasa nuestra capacidad de procesamiento y lleva a que nos sintamos abrumados, que no tenemos el control.

Si deseamos contribuir a que Venezuela esté mejor, que nuestros hijos y padres estén mejor, evidentemente debemos recobrar la sensación de que podemos hacer algo; y para ello debemos empezar por nosotros mismos. Es muy importante que primero nos hagamos cargo de estar bien nosotros; solo así vamos a poder hacer algo por el otro y ya estaremos quitándole de encima un problema a nuestros seres queridos.

¿Se imaginan que además de todo deban preocuparse porque tenemos una crisis de ansiedad o depresión producto de la situación actual? Podría suceder y en este caso lo mejor sería recurrir a la ayuda de un profesional. La intención de este artículo es preventiva.

Foco: primero lo esencial

Ante la realidad venezolana el músculo mental, nuestro Yo, puede sentirse aplastado por sobrecarga. Debemos rehabilitarlo, devolverle la fuerza y la sensación de que hay algo que sí puede hacer; ello supone que comencemos el día haciéndonos cargo de lo esencial. Al despertar, no quedarnos en cama rumeando con pensamientos, activarnos lo antes posible; no leer las noticias antes de pararnos, sino después de 30 minutos activos y retomar aspectos básicos de la rutina como hacer la cama, ordenar el cuarto, bañarnos, vestirnos, e ir expandiendo la atención al hogar.

Una vez que lo más cercano a nosotros está atendido, ir expandiendo nuestro foco de actuación; siempre teniendo presente que nuestro principal objetivo es estar bien para poder ofrecer apoyo y respaldo a otros. Son detalles que parecen intrascendentes; pero en situaciones de extrema exigencia refuerzan la integridad del músculo mental.

Cuando esto esté logrado, puede hacerse uso de la estrategia de escribir los pendientes. Así se evita que la dispersión que produce la ansiedad nos desoriente y nos haga sentir perdidos; releer cuando haga falta.

El ejercicio, así sea subir y bajar escaleras de nuestro edificio con un objetivo de tiempo o distancia, va a permitir aportar la sensación de logro y a proporcionar un drenaje mental que devuelva y mantenga la capacidad de procesar la información. De lo contrario, nuestra mente estará saturada y sin espacio para pensar lógicamente y resolver sucesos cotidianos.

Manejo de la información

En este sentido, cobra vital importancia el acercamiento que hacemos a la información a través de los chats. Es natural el querer estar informados; pero los chats no satisfacen la necesidad real de saber qué sucede, a qué atenernos, a tener el control sobre lo que ocurre, llenándonos con imágenes, audios y contenidos virales, muchas veces no verificados que nos abruman.

La recomendación para estar informado es ir directamente a la fuente de su interés, incluso si desea ver imágenes de lo que sucede, escoja un fotógrafo y a voluntad vea las imágenes cuando esté en disposición de hacerlo.

consejos para solucionar problemas familiares

La crudeza de lo que sucede a todo nivel -salud, alimentación, seguridad, violencia, etc.- nos indigesta emocionalmente. Es como ingerir un ingrediente sin cocción; debemos cocinar esta realidad compensando voluntariamente, haciendo cosas buenas y que nos gusten, creando momentos de recreación y desconexión temporal de lo que sucede. Fomentando pequeños momentos de encuentro familiar libres de conversaciones acerca de la crisis; podría ser útil reunirse para rezar o de conexión espiritual.

También se incluyen las discusiones entre amistades, o compañeros de trabajo y chats acerca de lo que sucede. No van a cambiar la situación del país, y lejos de permitir drenar, producen un círculo vicioso de saturación y agresividad entre personas que normalmente se quieren. Evítelas, en especial, recordando que todos queremos lo mismo: un país libre, próspero, seguro, con una sociedad sana, cálida, amable y de buen humor.

Se les quiere bien,

Anabella Barrios Matthies
Psicólogo Clínico – Psicoterapeuta de Niños y Adultos
Cocinera de corazón

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