Cuando necesitamos terapia

ir a terapia psicológica

Son variados los argumentos que utilizan las personas que se resisten a buscar la orientación psicológica de un terapeuta, aunque su vida sea un completo desastre y no sepan cómo salir del atolladero que las mantiene en ese estado infelicidad que a veces arrastran por años. Entre las razones que escucho con más frecuencia están: “sólo los locos son quienes lo necesitan” o “el terapeuta no va a solucionar los problemas que tenemos”.


A lo primero les respondo que los individuos que de verdad padecen un trastorno mental severo son quienes menos buscan ayuda porque no tienen conciencia de la gravedad de su enfermedad, ni de las consecuencias que su trastorno les trajo a ellos y a su entorno familiar y social. Por el contrario, quienes deciden buscar orientación son quienes aún conservan un atisbo de cordura que les permite darse cuenta del profundo malestar que cargan a cuestas y les hace la vida insostenible. Es cierto. No está en manos de ningún terapeuta decir a sus pacientes cómo solucionar sus problemas, puesto que la responsabilidad para hacerlo recae en quien consulta.

El terapeuta hace las veces de “linterna”: asiste a la persona con sus señalamientos para alumbrar los puntos ciegos del inconsciente y dar luz a aquello que no podemos o no queremos ver en la raíz de nuestros conflictos existenciales. Esto es lo que brinda la posibilidad de cambiar. La resistencia a buscar ayuda terapéutica puede obedecer a otras razones menos claras. En primer lugar, tenemos que admitir que no estamos bien y eso nos resulta difícil de aceptar, ante nosotras y ante los demás. Vivimos en una sociedad del “todo está bien”, que nos empuja a mantener una carita feliz para enmascarar los síntomas del malestar emocional. Nuestro lenguaje está cargado de etiquetas peyorativas para tildar a quienes se salen de lo aceptado socialmente y son diferentes: “perder la cabeza” o “tener una clavo suelto” son frases burlonas con las que señalamos que el comportamiento de una persona se deslinda de lo convencional.

Influye también que podemos sentir temor a lo que podemos descubrir si nos ponemos en plan de revisarnos mucho y, con eso, perder el control que creemos tener, pues pese a todo, parapetadas como andamos, funcionamos relativamente bien y sólo nosotras sabemos el malestar que nos consume.
Otra razón para resistirnos a buscar ayuda es el miedo a los cambios que tendremos que hacer si queremos arreglar las situaciones que nos tienen mal, porque nos obliga a salir de la zona de comodidad en la que nos hemos mantenido.
Buscar ayuda terapéutica es una opción a considerar cuando sintamos que, por mucho que hagamos, no resolvemos, repetimos los mismos errores, carecemos de fuerzas para continuar… En fin, que estamos solas frente a los problemas y se nos agotaron los recursos para salir del atolladero. Sin salud mental no hay bienestar. De eso se trata.

Silvia Mago es comunicadora social y facilitadora en Terapias Corporales. Tiene 18 años de experiencia como instructora de yoga. Síguela en Twitter como @SilviaMago

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