8 cosas que te harán feliz ¡inmediatamente!

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A veces vivimos tan rápido que no nos detenemos a reconocer, mucho menos a disfrutar, las cosas maravillosas del día a día, y la verdad es que todos los días están llenos de momentos únicos, que por más pequeños que sean nos hacen sentir plenas. Porque queremos que identifiques qué te hace feliz, te ofrecemos esta lista de cosas que puede que hagas todos los días y aún no has caído en cuenta de que te sacan sonrisas. 


 

  • Sábanas limpias 

Nada como ver tu cama vestida con sábanas nuevas o recién lavadas, que aún conservan la fragancia del detergente y lucen en tu cama lisas, sin arrugas y hasta calentitas. Instinto: te pones el pijama y te sumerges en ellas, con ese placer que te durará hasta el otro día.

  • El viento en la cara

Vas caminando y de repente una ráfaga de viento comienza a sacudir tu cabello, no sabes qué pasa, pero de pronto comienzas a reírte carcajadas, sientes que es la escena más placentera que has protagonizado y no te queda más que disfrutarla, sentir el aire, respirarlo y abrazarlo. Si por casualidad el viento te encontró con el cabello mojado, este momento vale por dos.

  • Bailar sola

El día menos inesperado llegaste a casa temprano y pusiste un poco de música para cocinar. Sin pensarlo, tus caderas empiezan a moverse al ritmo que sea, bailas sola en la cocina, con la paleta de madera, con la nevera y esos cinco minutos de locura te dejan con esa sonrisa enorme de punta a punta.

  • Pan recién horneado

Llegar a la panadería, pedir las canillas y que te entreguen una bolsa calentita es casi igual a ganarse la lotería. Acto seguido, e imposible de evitar, llevas tus manos dentro de la bolsa y arrancas sin pensarlo la punta de un pan, lo llevas a tu boca, disfrutas su calor, su punto crujiente: ¡un encuentro perfecto!

  • Ducha caliente

Llegas a casa con la mente embotada e inmediatamente te metes en la ducha. Mientras el agua empapa tu cabello empiezas a sentir un peso menos, el vapor del calor, la espuma del jabón y hasta el aroma del champú confabulan a tu favor. La rutina se extiende y de pronto quieres exfoliarte, rasurarte, embellecerte y sin saber cómo, has convertido una simple ducha en un spa casero. ¡Te sientes como nueva!

  • Son libres

Has pasado todo el día en la calle, caminando de un lugar a otro montada en esos 10 centímetros de tacón y por fin ha llegado el momento de bajarte de ellos, tus pies te lo agradecen y, como si tuvieran vida propia, comienzan a moverse, a estirarse a encontrar el confort perdido. Al igual que tus pies tus pechos también piden libertad, entonces desabrochas tu brasier y los liberas de esa atadura que hasta tus hombros reclaman.

  • Viajar por carretera

No sabemos si es un cliché que el cine nos ha impuesto a través de múltiples escenas felices en viajes por carretera, pero lo cierto es que salir de la ciudad en carro es sinónimo de alegría. Ya sea mientras conduces o vas de acompañante, observar el paisaje de la naturaleza, los atardeceres, los árboles y la montaña, con un soundtrack perfecto de fondo, es una escena que no tiene precio.

  • Estar desnuda

Cuando estás sola en casa, esa hora que pasa mientras sales de la ducha y estás lista para salir es mucho más placentera si estás desnuda, sí, como viniste al mundo, sin nada que roce tu piel más allá de tu cabello mojado. Y entonces decides qué ponerte desnuda, te maquillas desnuda, ves televisión desnuda, inclusive, te atreves a mezclar el tercer punto de esta lista con el último: bailas y cantas por toda la casa, desnuda. ¡Doblemente placentero!

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