Rímel y pestañas

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Aceptémoslo. Ninguna de nosotras se atreve a salir a la calle sin antes maquillarse las pestañas. Cual objeto fetiche, la máscara de pestañas -o rímel, como se le conoce popularmente – es el cosmético imprescindible para definir, alargar, rizar, espesar y colorear las pestañas, a fin de realzar y embellecer la mirada.


Esa varita mágica ha superado todas sus bondades. Desde emplear una alta tecnología que promete milagros para magnificar el tamaño al doble, triple y hasta seis o 15 veces, pasando por garantías oftalmológicas y de tolerancia para los ojos, hasta beneficios extras de suavidad, flexibilidad, y protección.

Están enriquecidas con vitaminas y aminoácidos que fortalecen y protegen los diminutos vellos que bordean el ojo. Igualmente, activos hidratantes, agentes suavizantes, polímeros, ceras y pigmentos que los mantienen suaves, flexibles, proporcionan brillo y color.

La textura es también otro gran avance. Fluida, para que el producto se deslice con facilidad, para una aplicación precisa lo que evita que se formen grumos.

Y entre gustos y colores, la máscara de pestañas viene en varios tonos. En color negro, la más común, perfecta para cualquier color de ojos. En marrón, aporta volumen sin endurecer la mirada. En violeta, realza los ojos oscuros o verdes; y en azul, los de color almendra. La transparente es ideal para las pestañas largas y oscuras que no requieren mucho color, o para un acabado natural.

A cada pestaña, un cepillo
¿Quién quiere pestañas como la famosa pata Daisy? ¡Todas queremos pestañas perfectas!, por lo que escoger la máscara de pestañas, según el diseño del cepillo, ayudará a conseguir el acabado deseado: máximo volumen, alargamiento, curvatura, definición. Aquí los tipos:

  • Cepillo grueso. Es el clásico, para darle máximo volumen a las pestañas largas. No se recomienda para las cortas, porque al ser muy ancho puede que no llegue ni a agarrarlas.
  • Cepillo fino. Alarga y separa las pestañas desde la raíz a las puntas, estirándolas al máximo. Es el indicado para pestañas cortas.
  • Cepillo curvo. Es el que tiene forma de C, ideal para rizar y elevar las pestañas rectas, o poco rizadas, para que el efecto sea el de una mirada más grande.
  • Cepillo cónico. Tiene forma de pirámide, las alarga y separa a la vez que curva las pestañas. Con éste tendrás una mirada felina ¡Grrrr!
  • Cepillo peine. Las peinas una a una para separar, definir y alargar cualquier tipo de pestañas.
  • Cepillo redondo. Por su novedoso diseño puede maquillar hasta la última de las pestañas, de abajo hacia arriba, para alargarlas y conseguir la curvatura perfecta.
  • Cepillo de cerdas alternadas. Su diseño combina cerdas largas y cortas para definirlas y darles volumen.

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Foto: Blog Vani Girl Tips

Espesar las pestañas sin sobrecargar
La aplicación del rímel debe ser un proceso sencillo, pero a realizar con mucho cuidado y precisión. Es importante que las pestañas estén limpias y secas para una buena adherencia del producto. En caso que sea necesario, puedes darles forma con un rizador de pestañas, pero no abuses de éste aparatito porque a la larga las debilita. Tampoco lo uses sobre las pestañas maquilladas porque las parte.

Maquilla primero las pestañas superiores. Con la ayuda de un espejo de mano, aplicas el producto desde las raíces hasta las puntas, haciendo un leve y corto movimiento en zig zag para cubrirlas en su totalidad. Luego, miras hacia arriba, y con el espejo a la altura de los ojos, los cuales deben estar bien abiertos, repites la aplicación, e insistes en las pestañas del ángulo externo. Para las inferiores, sujeta el rímel de forma vertical y maquillas, de derecha a izquierda y viceversa.

Evita estos errores al usar tu rímel

  • No duran para toda la vida: una vez abierta la máscara de pestañas tiene un tiempo de vida, de tres a seis meses. ¡Renuévala!, eso asegurará la calidad del producto y la salud de tus pestañas.
  • No bombees el aplicador: meter y sacarlo con fuerza varias veces, provocará que le entre aire, se reseque y se empegote.
  • Aplicar más de dos capas: con esto sólo conseguirás que tus pestañas se vean duras y apelmazadas.
  • No desmaquillarlas. Hay muchas mujeres (lo sé porque tengo amigas que me lo han confesado) que no se quitan el rímel antes de ir a dormir porque les da flojera. Si no lo retiras, se endurece y termina por quebrar y tumbar las pestañas, lo que representa una gran pérdida pues podrían no volver a nacer y en su lugar te quedaría un hueco.

 

Carolina Quintero es periodista y locutora. Cuenta con 14 años dedicados a la fuente de belleza. Es blogger y puedes seguirla en Twitter como @caroquint y @Placerbelleza

Foto de apertura: Divalashes.com

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