Ser buena te hace bien

ser buena te hace bien

Cuando el bombero voluntario Mark Benzo acudió a su primer incendio, estaba muy emocionado. Finalmente tendría chance de comportarse como un héroe. El fuego devoraba la casa de una mujer que, descalza y en pijama, veía desde la calle cómo parte de su vida se hacía cenizas en esa noche lluviosa en Nueva York.


El jefe de bomberos pidió a uno de los compañeros de Benzo, otro voluntario que había llegado sólo unos minutos antes que él, que entrara a la casa a rescatar al perro de la señora. Cuando Benzo lo vio regresar con la mascota en brazos, sana y salva para alegría de su dueña, pensó que su oportunidad de ser héroe no sería esa noche.

Minutos después, el jefe le ordenó entrar a la casa, entre el humo y las llamas, a buscar unos zapatos.  A los pocos días, en el departamento de bomberos recibieron una carta de la señora, en la que les agradecía por el valiente esfuerzo que demostraron para salvar su casa. Y el gesto de amabilidad que más llamó su atención fue que incluso alguien le había conseguido un par de zapatos.

“No todos los días vamos a tener la oportunidad de salvar la vida, pero todos los días tenemos la oportunidad de influir en la vida de alguien”,
decía Benzo al terminar de contar esta anécdota en una charla TED (Tecnología, Entretenimiento, Diseño, una organización sin fines de lucro dedicada a hacer encuentros y divulgar “Ideas dignas de difundir”), que apenas duró cuatro minutos. Benzo quería subrayar la importancia de los pequeños gestos de amabilidad, por eso dijo a quienes le escuchaban: “No esperen a ganar su primer millón para marcar la diferencia en la vida de una persona. Si tienen algo para dar, denlo ahora”.

La Psicología Positiva ha logrado demostrar que practicar la amabilidad no es sólo beneficioso para quien la recibe, sino también para quien la practica. . “Aunque parezca irónico, ser amable y bueno -incluso cuando se trata de algo desagradable o cuando uno no espera ni recibe nada a cambio- también puede redundar en beneficio del hacedor, porque ser generoso y estar dispuesto a compartir hace feliz a la gente”, explica en su libro La ciencia de la felicidad, la investigadora estadounidense Sonja Lyubomirsky, quien asegura que fue en su laboratorio el primer lugar donde se constató mediante el método científico, lo que  filósofos de todas las corrientes llevan siglos diciendo: que sin bondad no puede haber verdadera alegría.

Todos tenemos, a diario, la oportunidad de hacer algo por los demás. Así que como aconseja Benzo, el bombero voluntario: “Entremos al juego, salvemos los zapatos”.


Desarrolla tu lado generoso
Las opciones para ayudar son infinitas, sólo tienes que abrirte a las posibilidades de ser amable. Si miras con ojos frescos, las verás por todas partes: incluso dentro de tu casa.

-Adelanta para alguien algún paso de la tarea o actividad que está haciendo.

-Llama el ascensor para que esté en PB cuando otra persona llegue.

-Deja una buena propina o un café pago en los lugares que invitan a hacerlo.

-Haz un cumplido sincero.

-Sostén la puerta, cede el paso con tu carro.

-Sonríe y sé amable con quien esté en la caja del automercado.

-Haz reír a otra persona.

-Déjale a alguien una nota de gratitud.

-Comparte o enseña a otros algo que sabes hacer.

-Pregunta a alguien que veas complicado con algo, si lo puedes ayudar.

-No hace falta ningún talento especial ni una cantidad fija de tiempo ni de dinero. Lo que hagas no tiene que ser ni inmenso ni complicado.

-Cuando seas amable, no adoptes una actitud de superioridad ni actúes con condescendencia. Y a menos de que sea una situación crítica, no a ayudes a quien no quiere recibir ayuda.

 

Ángela Feijoo es periodista enamorada de la Psicología Positiva y convencida de la importancia de promover el bienestar. Síguela en Twitter como @angelafeijoo

Fuente: La ciencia de la felicidad, Sonja Lyubomirsky

Imagen de apertura: es.forwallpaper.com

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