¡Que no te atrape la red!

Uno de los temas más tratados en los últimos días ha sido la divulgación de fotografías de Jennifer Lawrence y otras actrices de Hollywood sin su consentimiento a través de lnternet. Situaciones como estas desatan mucha polémica: por un lado está el hecho de que todos, famosos o no, tenemos derecho a nuestra privacidad. Pero por otro lado se ha sabido que personajes (o que quieren serlo) han hecho circular fotografías o videos para ganar notoriedad, entonces se termina banalizando el valor de la intimidad.


Además, se cuestiona la ética de los medios que divulgan un material que fue distribuido sin consentimiento. Pero también está el papel del público general: ¿por qué queremos ver –y estar dispuestos a seguir divulgando- imágenes que llegaron a nosotros sin permiso de sus protagonistas?

No estamos hablando de la escena de una película o de unas fotografías hechas para una exposición, así que el hecho de que se trate de alguien famoso no es excusa. Que nadie finja demencia. Hacer “clic” sólo por “curiosidad” o reenviar, es dar continuidad al abuso. Cada quien que asuma su responsabilidad.

¿Y si esas fotos fueran nuestras? Ese es realmente el tema de este post. Las mujeres somos bombardeadas constantemente con “consejos” para conquistar o reavivar la vida en pareja: “tómate una foto provocativa y envíasela a su celular” o “diviértanse grabando juntos un video sexual”. Nadie cuestiona el juego erótico como algo positivo para la pareja, pero hay recomendaciones que requieren advertencias. Luego, que cada quien decida.

Tengo una amiga que trabajó mucho tiempo en reparación de equipos electrónicos. Un día me comentó: “la gente no sabe en manos de quién puede caer su intimidad. Se daña el celular o la computadora, lo traen a reparar y cuando lo están revisando, los técnicos tienen acceso a todo el contenido multimedia. ¿Y si el equipo cae en manos de alguien inescrupuloso?”

Eso me dejó pensando. No sólo hay que preocuparse por lo que tu pareja pueda hacer con el material: ¿y si terminaron mal y le da por enviarle tus imágenes a todos sus conocidos? ¿Y si le resulta simpático subirlo a YouTube para lucirse? ¿Y si “solamente” se lo pasó a su compadre, pero su compadre se lo pasó “sólo” a su primo? ¿y si alguien  manipulara su teléfono o su computadora sin su permiso?

Aún no tenemos garantía total de nuestra privacidad cuando usamos la red. Es algo que escapa de nuestras manos una vez hacemos clic en “enviar”.

Este no es un intento de satanizar a la red. Internet nos abre millones de posibilidades de conocimiento, entretenimiento, comunicación, cooperación, amplía nuestra visión del mundo y nos conecta. Personalmente creo que es mucho más grande su lado luminoso que su lado oscuro.

Pero ese lado oscuro, donde se mueven depredadores de todo tipo, existe y no podemos ignorarlo. Por eso hay que estar muy atentas al subir imágenes nuestras o de nuestros seres queridos. Una foto del bebé a la hora del baño no tiene el mismo significado para sus padres, tíos y abuelos, que para un pedófilo. Un video de un berrinche infantil no es interpretado igual por la familia que por el propio niño (ahora o en el futuro) o por sus amigos.

Pongo de ejemplo el video que se ha hecho viral del niño chileno que le dice a su papá que en el colegio lo están estafando –como excusa para sus malas notas-  y que ha hecho reír a mucha gente. Lo primero que pregunta el niño es: “¿me estás grabando?”

Su papá le dice que no. Le miente, lo graba llorando y además lo comparte. ¿Habrá pensado ese padre cómo se sentiría el pequeño si supiera que ese video se ha visto en miles de lugares alrededor del mundo? (¿habrá pensado siquiera que tantas personas llegaríamos a verlo?) No dudo de las buenas intenciones del padre, pero me pregunto a qué adulto le gustaría que lo grabaran llorando o en una situación comprometida sin su consentimiento y además, lo compartieran en Internet.

Debemos recordar que actualmente nuestra imagen personal  y reputación también se construye en las redes sociales. Y lamentablemente, a veces una imagen vale más que mil palabras. Entonces tu foto con una copa de vino o una cerveza en la playa que subiste a Facebook , es lo que acompaña a la duda de si serás la indicada para ese trabajo o nuevo cargo.

Sin pretender vivir de apariencias, debemos tratar de ser coherentes: es mejor no hacer  -o mostrar- en la red lo que no haríamos fuera de ella. Creo que todo se resume en la premisa de algunas campañas por el uso seguro de Internet: tú decides lo que dejas saber a los demás.

Acá te dejo algunas pautas que recogí en sitios especializados para manejar positivamente tu imagen y la de los tuyos en la red:

Piensa bien qué datos personales quieres compartir y con quién. Usa las opciones de seguridad y privacidad de los sitios en los que te registres. A mayores restricciones, mayor control. Recuerda que no sólo está en juego tu imagen sino tu seguridad personal.
No aceptes contactos desconocidos en tus redes más personales. Si no confías en extraños en la calle, ¿qué sentido tiene hacerlo en la red?
Escoge bien los contenidos que compartes, ya sean fotos, comentarios o videos, pues ellos son parte de tu imagen.
Comparte contenido interesante, creativo, positivo, que sea enriquecedor para ti y para tus contactos. Evita caer en insultos, el bullying o la crítica destructiva.
Recuerda que tienes la opción de bloquear o denunciar a personas cuya conducta sea inapropiada.
Respeta la imagen y privacidad de los demás, no etiquetes a nadie ni subas contenido de otros sin su consentimiento.
Practica el “egosurfing” periódicamente, es decir, busca tu nombre en Google para saber qué se dice de ti en la web. Si encuentras algo que te disgusta puedes actuar.
Cuida la imagen de los menores de edad y su integridad física.No reveles sus datos personales ni imágenes que permitan identificar dónde vive, estudia, etc. Restringe con quién compartes sus imágenes.
Supervisa el uso que tus hijos dan a la red e instala en sus equipos programas de protección.
-Si quieres más información o buscas una forma sencilla de que los más jóvenes de tu casa puedan entender la importancia de proteger su imagen en la web visita páginas como Cuidatuimagenonline.com

 

Ángela Feijoo es periodista enamorada de la Psicología Positiva y convencida de la importancia de promover el bienestar. Síguela en Twitter como @angelafeijoo

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