¡Mujer tenía que ser!

mujer tenía que ser

“¡Lanza la pelota con fuerza, no como una niña!”. “¡No juegues con eso, que es de varones!” “¡Quítate esa ropa que pareces raro!” “¡Mujer tenía que ser!” “Todos los hombres son iguales”.


 

En un mundo en el que todavía soltamos frases como ¡Mujer tenía que ser!, ¿cómo no va a seguir existiendo la desigualdad de derechos entre géneros?

Muchas veces lo decimos sin mala intención, casi de forma inconsciente (automática, diría yo) o excusándonos en el humor. Cuando en el fondo sabemos que no es del todo así. Hay prejuicios que tenemos incrustados y al repetir frases como estas lo único que conseguimos es afianzarlos y multiplicarlos.

Las palabras reflejan nuestros valores. Si queremos que las cosas cambien para mejor tenemos que hacernos conscientes de esto: Lo que decimos a otros  y también lo que nos decimos a nosotros mismas, tiene mucho poder.

La campaña “Como niña” de una reconocida marca de toallas sanitarias llamó mucho mi atención porque se enfoca en eso. “¿Qué significa correr como una niña?”. Si le dices a una chica de diez años que corra como una niña, lo hará “tan rápido como pueda”. Pero ¿qué pasa cuando le preguntas esto a un adulto, sea hombre o mujer? Seguramente se reirá, porque eso es lo que hemos aprendido: correr como una niña es hacerlo torpemente, arreglándose el pelo y agitando las manos como una mariposa.

Nadie niega que tenemos características diferentes, pero en vez de saber apreciarlas y abogar por la complementaridad, nos hemos empeñado en convertirlo en una guerra sin sentido en la que usamos nuestras fortalezas para insultarnos.

Entonces no puede haber sensibilidad en los hombres ni fortaleza en las mujeres, porque ambos son atacados por igual. Y después esperamos que los hombres sean padres amorosos, amigos que muestren sus sentimientos y amantes considerados. Después exigimos que las mujeres luchen por sus sueños y lleguen a puestos de liderazgo.

El poder de las palabras está a nuestro alcance: Sólo tenemos que pensar antes de repetir ese chiste malo, ese prejuicio inútil y sobre todo, antes de hacer una generalización. (Seguro conoces muchas mujeres que manejan mal, pero también hay hombres que son una amenaza en la vía).

Alcanzar la excelencia en algo no lo determina el género sino el talento, la preparación y la experiencia.  Por eso quienes defendemos la igualdad de derechos no creemos en que se aparten “cupos” para que sean ocupados por mujeres sólo por el hecho de serlo. Creemos en la igualdad de oportunidades y que lo que tenga valor sean los méritos.

La invitación es a que inspiremos a quienes están a nuestro alrededor no sólo con nuestras acciones –algo que es esencial- sino al usar las frases adecuadas. Todos necesitamos palabras constructivas que nos den la confianza de que podemos hacer aquello que nos propongamos, según nuestras propias capacidades, y que esto no está reñido con nuestro género, raza, orientación sexual o condición social.

Acá puedes ver la campaña “Como una niña” 

 

Ángela Feijoo es periodista enamorada de la Psicología Positiva y convencida de la importancia de promover el bienestar. Síguela en Twitter como @angelafeijoo

 

Imagen: Blog Ciclos de cine.

 

Comments

comments

Más de Ángela Feijoo

Sentirnos bien en nuestra propia piel

Claves para seducirnos a nosotras mismas
Leer más