Menstruación, nuestra relación amor-odio

La menstruación, ese visitante mensual que alegra a algunas y fastidia a otras. Su llegada representa que nuestro método anticonceptivo sigue funcionando pero, al mismo tiempo, que es el momento de soportarla como una piedrita en el zapato.


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Hay mujeres que tienen la suerte de no tener síntomas mientras que a otras su cuerpo decide poner a prueba su fortaleza cada mes. Y no importa cuántas veces la “regla” llegue a lo largo de toda nuestra vida, nunca nos terminaremos de acostumbrar a ella.

Estos son siete motivos por los que las mujeres tenemos una relación amor-odio con la menstruación:

Las incesantes ganas de comer. Prepárate refrigerador que ahí vamos. Una vez al mes, tenemos más hambre que nunca y, por más que luchemos contra los antojos, terminaremos cediendo. Lo peor de todo es que no se nos da por comer una manzana o ensalada sino que buscamos el chocolate más grande o la hamburguesa doble con queso y tocino.

El dolor que paraliza. Típico: vamos caminando por la calle y de pronto sentimos un pinchazo intenso en lo más profundo del vientre. No queda más opción que detenerse y retorcernos mientras esperamos que la tortura termine. Algunas mujeres se lo llevan fácil mientras que otras, en cambio, no solo soportan estos retortijones sino también un dolor intenso todo el día.

Los cambios de humor. Por mucho que intentemos esconder que estamos menstruando, nuestro estado de ánimo nos dejará al descubierto. Durante esos días pasamos de alegres a irritables en un segundo, la película más cursi nos hace llorar a mares y no entendemos por qué el mundo es tan cruel con las mujeres en edad fértil. Luego recordamos que es cosa de unos días y se nos pasa.

La incomodidad en el trasero. No importa que tanta “tela suave” tenga la toalla higiénica que promocionan en la televisión, todas sabemos que nunca dejaremos de sentir como su cargáramos con un pañal en la entrepierna. No hay nada más molesto que sentir que la toalla se mete entre las nalgas o la humedad después de caminar mucho tiempo. Y desgraciadamente no todas están preparadas mentalmente para usar un tampón.

La “abstinencia”. A nosotras nos incomoda la idea de tener relaciones mientras se está menstruando. La mejor opción es buscar alternativas innovadoras para disfrutar de la intimidad durante esa semana al mes.

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La sensación de “montaña rusa”. Todas la conocemos: nos paramos de la silla y sentimos ese bajón que nos hace correr al baño para verificar si todo está en su lugar. A eso se le suma el constante temor a mancharse o la molestia al notar que hemos olvidado de meter toallas higiénicas o tampones en la cartera.

Hincharse. No hay que preocuparse, no estamos gordas y es algo normal que el cuerpo retenga líquidos y tengamos gases durante esos días. Pero eso no quita la molestia que sentimos al ponernos nuestro vestido preferido y que se marque la barriga o que cerrarse el pantalón sea una pelea diaria. Hay que guardar la calma pues luego de una semana todo volverá a la normalidad.

GDA/El Comercio/Perú

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