El tradicional servicio de té

Inglaterra y Japón son países conocidos por el protocolo al momento de tomar el té


Relacionada: Sets de postres coloridos para la mesa

Una infusión herbal, con o sin azúcar, crema y limón. Estos son los ingredientes básicos para preparar el té, una de las bebidas calientes más populares en el mundo. Aunque se puede tomar a cualquier hora, la tradición inglesa señala las 5 de la tarde como la hora ideal para servirlo.

En los países asiáticos se realiza una ceremonia que puede durar hasta cuatro horas, con una serie de pasos y gestos que la acompañan. Los tatami son las superficies que se utilizan como mesas, con arreglos florales e incienso para el ambiente.

En occidente, el servicio de té si bien es menos elaborado, también tiene un protocolo:

Set principal: la tetera, la jarra de leche y la de agua caliente -llamada samovar-, el azucarero con su pinza y el colador son las piezas que conforman el juego de té.

Vajilla: de porcelana o cerámica, solo se utilizan los platos y cubiertos de postre, además de las tazas.

Lencería: la etiqueta señala que deben ser de tela, preferiblemente blanca, de tonos neutros o pasteles. También las servilletas individuales.

Preparación: es lo que marca la diferencia, ya que el té no se lleva hecho a la mesa. Todo lo contrario, se vierte el agua caliente en la tetera, se incorporan las hojas con algunas flores para perfumar, y se deja reposar. Luego, se cuela directamente en cada taza.

Finger food: este térmico inglés se refiere a los bocadillos para la hora del té. Dulces como galletas, pasta seca o pequeños trozos de torta y salados como mini-sándwiches o panecillos con mantequilla y nata. Lo más importante es que se sirva una selección de ambos.

Decoración: los centros de mesa florales o con detalles originales como madera, esferas y frutas.

Ocasión: las catas de té son una opción diferente para reuniones de novias, baby showers, celebraciones de cumpleaños o, simplemente, para darse un gusto gourmet.

Imagen: iStock.com

Comments

comments

Más de María Gabriela Cartaya